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Porque me veo, Te veo. Apreciando las diferencias en Familia

Te has encontrado diciendo:

“¡es igualito al papá!”

quizá, si eres tú papá, quien lee,

“¡contesta tal como la mamá!”

O tal vez, cuando tienes la oportunidad de observar a tus hijos -que ciertamente con el ritmo de vida que llevamos, cada vez parecen menos- lo que ves, en su modo de hablar o actuar, está lleno de destellos de tu propia forma de Ser.

Claramente los hijos tienen nuestra herencia genética, además de aquello que con las experiencias que les ofrecemos, depositamos en su Banco del Ser (clic aquí para ver el artículo).

De manera que no es sólo mamá o papá, hay muchos factores -como los colores de nuestros temperamentos (clic aqui para ver el artículo)  y otras personas- que influyen en el tipo de comportamiento que elegimos tener -nosotros y los chicos-.

Pero más allá de eso, hoy quiero extenderte la invitación a encontrar una forma de mirarte más de cerca, sin juicios, con amor y apreciando quién Eres y que desde allí, puedas apreciar y agradecer quienes son tus hijos.

Como lo compartimos en un artículo anterior, lo queramos o no, sólo hay una manera infalible de educar (clic aquí para ver el artículo) , es nuestra responsabilidad hacernos conscientes de ello y trabajar en nosotros mismos; justo para que esos destellos, se reflejen en nuestros hijos de la mejor manera posible.

Más que pretender que tus hijos sean como tú -tu pareja o quien sea- o que definitivamente se parezcan lo menos posible -que se traduce en tratar de cambiar al otro, he encontrado durante años, que lo que más ayuda a las familias a conectarse y crecer juntos es aprender a

Reconocerse como Seres Individuales, lo que significa que son todos distintos, por eso valiosos… y si verdaderamente integramos esto, dejaremos de tratar de cambiar al otro”.

Siendo quienes son y no desgastándose en batallas -consigo mismo o con otros- tratando de comportarse, hablar, estudiar, hacer o “ser” como otros esperan-los padres-, no solo hacen crecer su potencial de maneras exponenciales, sino que le permiten a los otros-sus hijos, parejas, otros familiares y compañeros de trabajo- hacer lo mismo y más, desde el respeto, acompañando en confianza, con firmeza y amabilidad.

Así que toma hoy esta oportunidad para valorar las diferencias en familia siguiendo estos 3 pasos:

  1. Reconoce aquello que te hace distinto, abrázalo agradeciendo que es parte de quien ERES.
  2. Elige si hay algo dentro de ti, que quieras transformar y ponte en acción (¡ponte amarillo!)
  3. Después de hacer los dos pasos anteriores, repite el paso uno con las personas que son importantes para ti y ¡recuerda que el paso dos es “personal e intransferible”!

Déjanos saber si te ha gustado el artículo, lee el anterior si te lo perdiste y cuéntanos sobre qué quieres hablar o profundizar. NO te pierdas el siguiente artículo y te invito a que nos conectemos al Tiempo en Familia UNOi, para seguir en contacto.

Por lo pronto te proponemos seguir comprendiéndonos y a los que amamos para que podamos conectar y desde allí prosperar.

Si quieres conocer más sobre educación consciente y más puedes seguirme en @vivianjimenez.trascende

No te pierdas nuestro Encuentro Virtual #TiempoEnFamilia todos los martes a las 5:00 PM a través de nuestra cuenta de Facebook @UNOiColombia https://www.facebook.com/UNOiColombia/

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