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Fortalece tu ‘Banco del Ser’. Experiencias positivas para crecer en familia


Te has encontrado frente a un nuevo desafío, proyecto familiar o de otra índole, diciéndote a ti mismo ¿pero yo no tengo cómo o con qué? ¿no sé cómo hacerlo?

No importa que tan grande o pequeño sea el reto; es natural como seres humanos, que ante algo desconocido o nuevo, lo primero que “salte” a nuestra mente sean pensamientos asociados al temor. Esto se lo debemos a nuestro instinto de supervivencia (si aún no has leído el artículo para aprender a prosperar en familia, te animo a hacer, allí hablamos más de cómo dentro de nuestro cerebro parece habitar un cavernícola cuya única función es mantenernos a salvo y un Einstein que quiere invitarnos a prosperar).

Además de experimentar esto frente a los retos nuevos, parece que estamos programados para notar lo que está mal o lo que falta, eso también es gracias a ese “cavernícola que habita en nosotros”.

Para corroborarlo, veamos qué pasa cuando tus hijos al fin “ayudan” a ordenar algo en casa, como lavar los trastos, doblar la ropa o limpiar el piso… ¿qué es lo primero que sueles notar?

Si somos honestos aunque agradezcamos su colaboración, seguramente pensamos: ¡tendré que volverlo a hacer!”

Sin darte cuenta, puede que tus reacciones o comentarios estén alimentando ese “Banco del Ser” de tus hijos y no con el “capital” que quisieras que tengan.

Y es que cada experiencia que vivimos -la forma como la experimentamos, lo que recibimos de quienes nos rodean y lo que sucede alrededor de ella, alimenta en nosotros pensamientos e ideas que van conformando nuestro Banco del Ser para afrontar las experiencias venideras.

Fallar en algo y poder experimentar las emociones y consecuencias asociadas a ello, rodeados de amor y confianza de las personas cercanas -que nos acompañen “sin salir a nuestro rescate”, nos da la posibilidad de enfocarnos en soluciones y viéndonos obligados a buscar en nuestro haber los recursos que nos ayudarán a resolver o reparar la situación y después de hacerlo, estaremos incrementando nuestros activos en las cuentas del ser -nuevas formas de comunicar, habilidades y destrezas potenciadas, conexiones neuronales nuevas y fortalecidas, etc.

Más si al fallar, alguien viene o “al rescate” o a regañar o juzgar, ¿qué mensaje queda? ¿de qué se estará llenando mi Banco del Ser? ¿Estaré alimentando y empoderando al Cavernícola o al Einstein que vive en mí?

La acumulación de estas experiencias, las respuestas de los otros y el mundo van conformando los archivos con los que contamos para sobrevivir o prosperar en la vida.

Es común encontrar adultos en procesos de coaching o terapéuticos buscando sanar y transformar patrones de temor, escasez y otros semejantes que fueron implantados en la infancia -por supuesto de manera inconsciente, encontrando maneras de prosperar y dejar atrás la idea de simplemente sobrevivir. 

Hoy, tienes la posibilidad de revisar tu propio Banco del Ser y por supuesto el de tus hijos y hacerte cada vez más consciente de lo que estás aportando y depositando en ellas -en las tuyas y en las de ellos. Acá te dejo tres ideas para que aumenten sus activos del Ser:

  1. Anímense a hacer cosas que les cuestan trabajo. Repetirlo varias veces, fortalecerá conexiones en su cerebro que hará que poco a poco se sientan más seguros y capaces, esto será un insumo para asumir retos más complejos cada vez.
  2. Permítanse enfrentar nuevos desafíos. Cada vez que tengan oportunidad, anímense a hacer cosas nuevas y, en vez de permitir que el cavernícola salte a decirles que no saben, no pueden o no tienen con qué, hagan un inventario de lo que sí tienen en su banco del Ser:
    • ¿Qué habilidades tengo?
    • ¿Qué conocimientos tengo?
    • ¿Con qué personas cuento?
    • ¿Con qué recursos cuento?
    • ¿Qué puedo crear o generar?
  3. La próxima vez que alguien se equivoque en algo, prueben usar y/o completar todas o alguna de las siguientes de las siguientes frases:
    • Para tí mismo
      • Ups! Ya sé que me equivoqué.
      • Creo que la próxima vez voy a ….
      • Me doy cuenta de que…
    • Para tus hijos
      • Ay amor! Avísame si requieres mi ayuda (si puedes ayudar)
      • ¿Qué necesitas/puedes hacer para resolver o reparar?
      • Cuando termine de reparar o resolver -o en el proceso, si está tranquilo:
        • ¿De qué te das cuenta con lo que pasó?
        • ¿Qué vas a tener en cuenta para la próxima?
    • Y cuando todo esté tranquilo y resuelto, reconocer lo que aprenden y cómo se siente, enfatiza en cómo se siente resolverlo y confirmar que en verdad TODO TIENE SOLUCIÓN

Déjanos saber si te ha gustado el artículo, lee el anterior si te lo perdiste y cuéntanos sobre qué quieres hablar o profundizar. NO te pierdas el siguiente artículo y te invito a que nos conectemos al Tiempo en Familia UNOi, para seguir en contacto.

Por lo pronto te proponemos seguir comprendiéndonos y a los que amamos para que podamos conectar y desde allí prosperar.

Si quieres conocer más sobre educación consciente y más puedes seguirme en @vivianjimenez.trascende

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