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Transforma tus órdenes en preguntas. El arte de la negociación en familia

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Nos hemos acostumbrado por años a seguir instrucciones. Así fuimos educados, así funcionamos –o se supone que deberíamos- en el mundo en el que vivimos. 

Cumplimos instrucciones en el trabajo o quizá debemos darlas y, de la misma manera, esperamos que así suceda con nuestros hijos. 

Sin embargo, parece que algo impidiera que las instrucciones que damos, aunque sea en un tono amable y con paciencia –o esa instrucción que ya les dimos un millón de veces-, sean escuchadas y sobretodo: ¡CUMPLIDAS! 

Ya te hemos venido hablando acerca de nuestro cerebro y cómo en él, puedes imaginar que habita tanto un Einstein, como un cavernícola… y ese cavernícola tiene como misión: ¡mantenerte a salvo! Eso significa, muchas veces, quedarte quieto–porque hoy en día no hay animales gigantes que nos acechen– eso puede traducirse en: “no me muevo a hacer eso que me pides que haga”. 

Es como si de alguna manera “el seguir órdenes” o “hacer caso” nos hiciera sentir que dejaremos de estar a salvo o cuando menos en nuestra zona de comodidad. 

La cosa es que, como todo, si acostumbras a una persona a seguir órdenes y no le permites expresarse, tomar la iniciativa –o incluso desobedecerte- y asumir las consecuencias de sus actos u omisiones, al final, la persona se acostumbrará a seguir las órdenes, de hecho puede que empiece a callar su propia voz al punto en el que sólo actúe si se lo ordenan o si existe algún estímulo externo –un premio o un castigo para moverse. 

Y aunque todos –o la gran mayoría quisiéramos que nuestros hijos o estudiantes obedezcan, la pregunta es: 

¿Realmente quiero que mis hijos o estudiantes simplemente sigan órdenes? 

  • ¿Qué hay entonces del pensamiento crítico? 
  • ¿Dónde queda el espacio para que practiquen la toma de decisiones? 
  • ¿Hasta cuándo les voy a permitir desarrollar nuevas conexiones en su corteza prefrontal, por ejemplo, dejando que comprendan las consecuencias de sus actos –algo que sólo se desarrolla realmente con práctica? 

Buscar el equilibrio en este maravilloso arte de la negociación que requiere la misión de educar, implica que aprendamos a desarrollar habilidades muy diversas; hoy quiero invitarte a reflexionar y trabajar en: 

¿Cómo está tu habilidad de Preguntar en lugar de dar órdenes? 

Las órdenes generan una actitud reactiva en los niños y jóvenes –y si revisamos bien, en muchos de nosotros-, mientras que las preguntas tienen increíbles poderes que muchas veces no aprovechamos en familia. 

Te dejo 5 poderes que puedes activar si transformas tus órdenes en preguntas: 

 Abrir canales de comunicación 

  1. Invitar a la cooperación 
  1. Desarrollar el pensamiento crítico 
  1. Permitir la toma de decisiones 
  1. Asumir las consecuencias de esas decisiones 

 Eso sí: 

  • Recuerda cuidar tu tono, pero sobre todo la intención desde la qué preguntas a tus hijos y  
  • No exageres, recuerda que los adultos también tenemos como misión guiar y acompañar, así que procura estar conectado para dirigir y decidir cuando corresponda: ¡Tu eres el adulto a cargo! 

Déjanos saber si te ha gustado el artículo, lee el anterior si te lo perdiste y cuéntanos sobre qué quieres hablar o profundizar. NO te pierdas el siguiente artículo y te invito a que nos conectemos al Tiempo en Familia UNOi, vamos a hacer la prueba y a trabajar un poco más en el poder de transformar órdenes en preguntas.  

Por lo pronto te proponemos seguir comprendiéndonos y a los que amamos para que podamos conectar y desde allí prosperar. 

 Si quieres conocer más sobre educación consciente y más puedes seguirme en @vivianjimenez.trascende 

 

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