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En tiempos de pandemia, elige aprender y prosperar en familia

Comencemos por el principio. Y sí, es que el principio de toda esta revolución que estamos viviendo, donde en medio de la “pausa obligatoria” en la que la situación actual nos ha puesto, quizá realmente no hemos tenido tiempo de parar, para asimilar o comprender más a fondo lo importante.

Y no porque no hayamos querido, sino más bien porque la cantidad de cosas por hacer nos mantienen tan ocupados y nos dejan tan agotados al final del día, ya que nos mantenemos atendiendo el día a día como si fuera cuestión de apagar incendios, o al menos cuidar que no se inicien a diario en cada una de nuestras casas -aunque muchas veces, ya estemos en llamas por dentro.

Y esa carrera, si la miramos con un poco de distancia, no es otra cosa que sobrevivir.

En algunos casos, la “excusa” es que estamos sobreviviendo al Covid, lo que ha hecho mucho más que movernos a llevar el trabajo y la educación a casa.

Esta situación ha servido como lupa para dejarnos ver y sentir sin poder escapar-a la oficina, por ejemplo-, que no nos conocemos, así es  más difícil que nos comprendamos y se hacen evidentes las brechas entre parejas, hermanos, padres e hijos… Tras ese creer que estamos sobreviviendo al Covid, nos hemos descubierto sobreviviendo a la realidad que hemos creado, a nuestras familias y a nosotros mismos.

Para unos pocos afortunados, ha sido un tiempo maravilloso de reconocimiento y de conexión, un momento para la reinvención y el crecimiento individual y familiar, algunos están maravillosamente PROSPERANDO.

Recordemos que prosperar es mucho más que incrementar tus ingresos -que es una consecuencia lógica de prosperar como ser humano-, se trata de aprender a ver oportunidades y aprovecharlas, de tomar las situaciones desafiantes para aprender y crecer con ellas, es cuestión de elegir ser responsable de nuestras decisiones en lugar de ser una víctima de ellas.

Más si vamos al corazón del asunto, si somos realmente valientes, encontraremos que tanto si hoy estamos sobreviviendo o que si estamos prosperando, puede que sea simplemente una extensión de la forma como hemos vivido siempre.

Las personas que inician procesos de desarrollo personal y asisten a mis talleres, descubren esto después de unas cuantas preguntas o ejercicios. Para algunos era una verdad que no querían mirar -sobretodo cuando se trata del patrón de sobrevivencia, más para otros es una verdadera revelación.

Si has llegado a este artículo hoy, tienes la oportunidad de mirar a la cara tu realidad para reconocer el patrón en el que estás viviendo y con el que estás dirigiendo a tu familia, para esto puedes preguntarte:

Cada decisión que tomo para mí y para mí familia, ¿desde dónde la tomo?

¿Me mueve el AMOR o el temor?

¿Estoy simplemente sobreviviendo o he elegido Prosperar?

Llevemos esto al mundo práctico, a la cotidianidad.

Veamos 3 diferentes aspectos y desafíos que hoy compartimos como humanos y que nos dan la oportunidad de elegir Prosperar.

Las finanzas

Ésta sin duda es una de las columnas que se ha movido fuertemente en medio de esta situación. Compartamos algunos puntos que no son un secreto para quienes ya han avanzado en el camino de la inteligencia financiera:

  • Se requiere tener más de una fuente de ingresos
  • Es fundamental el ahorro
  • La educación financiera empieza en casa -como toda la educación.

¿Cómo están en casa en estos 3 aspectos?

  • ¿Han generado ya algunas ideas para generar otras fuentes de ingresos en familia?
  • ¿Le has animado a tus hijos a pensar en ello?
  • ¿Cómo están administrando los recursos familiares?
  • ¿Qué mensaje estás sembrando en tus hijos con el manejo que haces de las finanzas familiares? no es necesario que les des una clase magistral, ellos te ven todo el tiempo y ahora más!
  • ¿Cómo podrían, en familia, prosperar en ésta área?

Las relaciones

El siguiente “gran doliente”, la columna de las relaciones. El hecho de tener que estar 24/7 en casa, refuerza una idea que hace unos años compartí en una conferencia: “Amar de lejos, es fácil”.

Amamos a nuestros hijos y -en algunos afortunados y conscientes casos- a nuestras parejas, pero la cotidianidad pone a prueba ese amor cada día, cuando se vuelve un caos, tener que compartir el espacio, los recursos, la atención y la energía.

Para los más pequeños, la emoción de al fin tener en casa a sus papás, sin comprender del todo, porque aunque están ahí, no pueden estar realmente para ellos, termina convertida en frustración y mal comportamiento -para llamar la atención.

Para los adolescentes, la necesidad de libertad que crece en ellos, reprimida por por unos papás que ahora siempre están ahí, pero con quienes no siempre saben cómo hablar y a quienes en el fondo entienden, pero quizá a quienes también culpan, se convierte en un cóctel de hormonas, que no cualquiera puede manejar.

Para los adultos, el sentimiento de culpa y el estrés no han hecho más que aumentar, porque fijar límites con el trabajo y con los demás parece cada vez más complejo. Y todo esto repercute en la calidad de sus relaciones en pareja -si la hay-, en el trabajo y por supuesto, con los hijos.

Mantener la cordura en medio de todo esto parece requerir suerte, pero hay algunas claves que podrían ayudarte:

  • Priorizar.
  • Escuchar.
  • Ser firme y amable.

¿Cómo está tu familia en estos tres aspectos?

  • ¿Estás conectando con lo que es más importante para ti y para ustedes como familia?
  • ¿Te das cuenta de que esta es la empresa más importante de la que podrás hacer parte?
  • ¿Qué tanto están dedicando tiempo semanal a escucharse, a conocer cómo está el otro, a jugar, a reír, a planear, a simplemente escuchar en presencia?
  • ¿Estás siendo firme y amable al mismo tiempo? Cuando eres firme te das tu lugar y mantienes el enfoque en que se haga lo que se requiere; cuando eres amable, escuchas al otro, eres flexible sin ser permisivo.
  • ¿Qué mensaje estás sembrando en tus hijos con la forma en que se están relacionando entre adultos y con los más jóvenes?
  • ¿Cómo podrían, en familia, prosperar en ésta área?

El trabajo del hogar

Este es trabajo de todos, puedes ver la tabla Monstessori de tareas del hogar que invita a niños desde los 2 años a reconocer de qué son capaces a través de las actividades del hogar.

Por años he escuchado a padres compartiendo lo frustrante que resulta no recibir ayuda de sus hijos en casa, o a que tipo de sobornos y/o castigos han llegado para hacer que sus hijos contribuyan con cosas como ordenar su cuarto o recoger la mesa.

Hoy más que nunca, cuanto el tiempo parece no ser suficiente y la energía parece irse a cada segundo, es cuando más oportunidad tenemos de permitir a nuestros hijos desarrollar autonomía, sentido de capacidad e interés social por medio de la contribución con las tareas del hogar. Algunas claves:

  • Todos somos capaces de algo.
  • Trabajes fuera de casa -de manera presencial o remota- o no, todos debemos contribuir. La idea de que quien trae dinero, no debe hacer oficios, está mandada a recoger.
  • Ajusta tus expectativas. Los altos estándares y el deseo de que todo quede perfecto, viven en tu cabeza, te generan estrés y te distancian de tu familia, porque podrían sentirán que nunca estás satisfecho con la manera en la que hacen las cosas.

¿Cómo está tu familia en estos 3 aspectos?

  • ¿Son conscientes de las capacidades de cada miembro de la familia?
  • Se han detenido a pensar, ¿qué se siente cuando logro hacer bien algo que antes no hacía y con lo que puedo contribuir?
  • ¿Han hecho la distribución de las tareas del hogar? ¿La mantienen?
  • ¿Quieres una casa perfecta o hijos capaces?
  • ¿Sabías que como está fuera -el ambiente y los sitios- es un reflejo de como está dentro -la mente?
  • ¿Qué mensaje estás sembrando en tus hijos cuando haces las cosas por ellos?
  • ¿Cómo podrían, en familia, prosperar en ésta área?

La tarea es a diario, aquí estás enseñando a tus hijos; lo harás a través de mantenerte consciente, centrado… con la mirada puesta en el mundo que quieres construir con ellos y para ellos, sin perder de vista que, es en el momento presente, en la cotidianidad, donde ese futuro se construye.

Recuerda que el Amor puede ayudarte a poner pausa, para mirar de manera objetiva las situaciones y de manera compasiva a las personas, de modo que en cada experiencia, puedas crecer y ser así el mejor educador para tus hijos, uno que no sólo sobreviva a lo que la vida le presente.

Entonces, a partir de ahora ¿eliges prosperar?

Déjanos saber si te ha gustado el artículo, cuéntanos sobre qué quieres hablar o profundizar, por lo pronto te proponemos seguir comprendiéndonos y a los que amamos para que podamos conectar y desde allí prosperar.

 Vivian Jiménez.

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