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Aprender a abrazar la tristeza para prosperar en familia

Continuando con nuestra serie de las emociones en este mes, hoy tenemos una invitada muy especial: La Tristeza.

¿Será acaso posible pensar en la Tristeza como una amiga o tan siquiera como un mensajero al que le daríamos la bienvenida en nuestra casa, en nuestras familias o en nuestras vidas?

Bueno, la tristeza es una de esas emociones a las que, por estar en el “espectro negativo”, solemos rechazar y en ese rechazo, que suele venir de manera casi automática, además de perdernos el aprendizaje o regalo que trae para nosotros, lo único que parece seguro es generar esa especie de efecto rebote que responde a la idea de “lo que se resiste, persiste”.

Pero, qué tal si pudieras imaginar que la Tristeza es un mensajero, ¿qué mensaje crees que trae para ti?

(Recuerda que puedes ir al artículo y la transmisión del Tiempo en Familia pasado, donde hablamos de la Alegría y estar pendiente de las siguientes entregas para aprender más sobre las emociones)

Pues entre muchas cosas, la Tristeza viene principalmente para Reconectarnos con nuestra:

  • Humanidad
  • Sensibilidad
  • Vínculo con los demás
  • Gratitud y valoración por aquello que hemos alcanzado, conseguido o logrado
  • Incluso, para mostrarnos cuán empáticos y compasivos podemos ser.

Confío que leer los puntos anteriores, te cambie un poco la persepectiva, del lugar desde dónde ves la tristeza y sobre todo, desde donde le enseñas a tus hijos o estudiantes al respecto.

¿Comienza a tener más sentido ver a la tristeza como un mensajero o un invitado que, aunque inesperado, podrías invitar a pasar cuando se presente a tu puerta… para permitirte sentir, llorar, valorar, conectar con otros y después de allí, aceptar lo que no puedes controlar o transformar y ocuparte de aquello que sí puedes tomar en tus manos, para seguir prosperando en familia?

Sentirnos tristes es parte de la vida, el cómo afrontemos esa tristeza, qué aprendemos a través de ella, cuánto aceptamos en gratitud y actitud de aprendizaje cuando nos visita, eso es lo que hará toda la diferencia.

La invitación que quiero dejarte hoy es a conectar con la tristeza desde un lugar distinto. Aquí unos tips:

  1. Si la Tristeza apenas se “asoma”, tómala como una alarma que te invita a trabajar en mejorar o apreciar más a una persona, una relación o situación.
  2. Permítanse (en familia), hablar de la tristeza, llorar, expresar a través de palabras, dibujos u otras creaciones, cómo se sienten… sin tratar de resolver o usar algunas de las típicas frases (“eso no es nada”, “todo pasará”, “el tiempo cura todo”), den tiempo a su cuerpo y mente de sentir esa tristeza para escuchar el mensaje o aprendizaje que les trae, sin afán de resolver y “poner una bandita”.
  3. Cuando hayan “escuchado” el mensaje de la tristeza, podrían hacer una lista o una carta agradeciendo aquello que ya no está y que ocasionó la visita de la tristeza, todo lo que disfrutaron -con una persona, en una situación o lugar o con un objeto-, lo que aprendieron, etc.

¡Seguro al final se sentirán más conectados con el agradecimiento y con nuevos aires para conectar con otras emociones y sin duda verán la tristeza con nuevos ojos!

Déjanos saber si te ha gustado este artículo, lee el anterior si te lo perdiste y cuéntanos sobre qué quisieras hablar o profundizar.

NO te pierdas el siguiente artículo y te invito a que nos conectemos al Tiempo en Familia UNOi, para aprender este mes sobre las emociones.

Por lo pronto te proponemos seguir comprendiéndonos y a los que amamos para que podamos conectar y desde allí prosperar.

Si quieres conocer más sobre educación consciente y más puedes seguirme en @vivianjimenez.trascende

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